último día de la casita de pan

El fin de la aventura

Las grandes aventuras llegan cuando uno menos se lo espera.

Así comienzan las buenas historias. Un viejo marinero entra en la taberna del Almirante Benbow. Unos padres pierden a su hijo en la selva, que acaba siendo criado por lobos. Un muñeco de madera cobra vida. Un joven recibe un anillo de su tío. Un profesor alemán halla unas instrucciones para viajar al centro de la Tierra. Un joven se embarca en un ballenero llamado Pequod. Una pequeña panadería abre en un barrio.

La casita de pan

Como no podía ser de otro modo, la panadería tenía nombre digno de cuento: La casita de pan. Y durante más de un año, nos trajo de vuelta a muchos el olor del pan recién hecho, la delicia de partir un trozo con las manos, el apetitoso crujido de la corteza, la sabiduría de la masa madre…

No contentos con eso, nos enseñaron a cocinar nuestro propio roscón de reyes, nos contaron las bondades de la masa madre, hicieron algunos de los mejores hornazos que he probado, nos surtieron de magdalenas (que aunque eran de Nerea funcionaban como las de Proust), imaginaron panes con un derroche de pantasía y hasta nos enseñaron a hacer nuestro propio pan en casa.

panes, brownie de chocolate y remolacha y magdalenas

El pasado sábado La casita de pan cerró; nuestro panadero, Ander, viajará lejos para seguir haciendo panes y ser, espero, un poco más feliz. Un punto final que da pena pero que te hace sonreír. Por todos los panes, por todas las charlas, por el brownie de chocolate y remolacha, por el pastel de zanahoria, por los cruasanes, las magdalenas… Porque cuando salía del trabajo ya me iba alegrando, pensando en el pan que me esperaba. Por el buen humor y las sonrisas que despachaban junto con barras, hogazas y montañesas.

Porque todas las grandes aventuras acaban con grandes sonrisas.

Y eso hace que sea más fácil cuando, en la última página, lees esas tres letras:

FIN.

último día de La casita de pan

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Alberto (MuchaVida)

Alberto (MuchaVida)

Bloguero ibérico, como el jamón. #MatchaMan. Y bloguero punk, en la línea de los Ramones, que con tres acordes crearon su discografía. Me independicé y comencé a cocinar; mis recetas gustaron tanto que me vi obligado a un gastro-remix de este blog. Y aquí sigo con mi rocanrol.

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